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Barbara (2012)

Barbara

Cogida un poco por los pelos está esta película dirigida por Christian Petzold, sobre los efectos del totalitarismo de la antigua RDA sobre sus habitantes, para la colección de cine y ferrocarril. Pero como contaré más adelante, hay un par de escenas que me han invitado a incluirla. Como es obra reciente, reproduzco considerablemente lo que aparece en la reseña de mi Cuaderno de Ruta.

Argumento

Retrocedemos a los años 80, en los que Barbara (Nina Hoss), una médica berlinesa que ha ejercido en la prestigiosa Charité, es represaliada políticamente por expresar su deseo de abandonar el país y enviada a ejercer a un pequeño hospital de provincias, cerca del Báltico, en el área de cirugía infanto-juvenil a las ordenes del afectuoso doctor André Raiser (Ronald Zehrfeld). Se adapta mal, es acosada por la Stasi, sufriendo humillaciones, y va aguantando por la ayuda que recibe del exterior, incluido un amante de la Alemania Occidental. También se involucra con la historia de Stella (Jasna Fritzi Bauer), una joven recluida en un centro de detención juvenil, del que intenta escaparse, en el que sufre malos tratos, y que además está embarazada, lo que aumenta su deseo de escapar. Pronto sus amigos exteriores prepararán un plan para su escape a Dinamarca por mar.

Líneas poco transitadas, sin electrificar, en regiones poco pobladas, ese era el biótopo de los "schienenbus". Por ejemplo, una apartada región a orillas del Báltico.

Líneas poco transitadas, sin electrificar, en regiones poco pobladas, ese era el biótopo de los “schienenbus”. Por ejemplo, una apartada región a orillas del Báltico.

Las comodidades eran las justas, tanto en la versión oriental como en la occidental, y esta última es equivalente a decir la versión española; eran trenes austeros.

Las comodidades eran las justas, tanto en la versión oriental como en la occidental, y esta última es equivalente a decir la versión española; eran trenes austeros.

Interés ferroviario

Durante años en las líneas ferroviarias de baja frecuentación de pasajeros en España, el vehículo ferroviario de moda fue el ferrobús. Básicamente, vehículos ferroviarios ultra ligeros, entre una y tres unidades, autopropulsados, y que básicamente parece un autobús sobre carriles. Yo los usé bastante en mi infancia. Para ir de vacaciones a Benicarló. Cogíamos uno hasta Tortosa, y luego otro tren o un autobús hasta el destino. O el “canfranero“, que también estuvo servido por ferrobuses durante unos cuantos años.

Los ferrobuses españoles eran de origen alemán, de la empresa Ferrostaal, y allí en la RFA se denominaban schienenbus, y se usaban igualmente para líneas de baja frecuentación. Los nuestros eran casi iguales a los alemanes, pero pintados de blanco plateado con rayas verdes, en lugar del rojo de la DB alemana. Y si por algo se caracterizó la RDA fue por copiar lo que hacían sus antiguo compatriotas occidentales, y crearon su propia versión del schienenbus. Similar, aunque de líneas un poco más toscas. Y este tipo de unidades lo podemos contemplar en esta película. Y por el cariño a este tipo de trenes, no he podido dejar de incluir esta película en esta colección de cine ferroviario.

Este plano muestra que el espacio del vehículo era diáfano, y el conductor, al igual que en los autobuses de carretera, estaba en el mismo espacio que los viajeros.

Este plano muestra que el espacio del vehículo era diáfano, y el conductor, al igual que en los autobuses de carretera, estaba en el mismo espacio que los viajeros.

En este otro plano, vemos el otro extremo del coche automotor, donde se aprecia la cabina que probablemente integraba el retrete.

En este otro plano, vemos el otro extremo del coche automotor, donde se aprecia la cabina que probablemente integraba el retrete.

Interés cinematográfico

Nos encontramos ante uno de estos filmes que nos han llegado en los últimos años, unos con más fama otros con menos, en los que se revisa la historia más oscura de la Alemania Oriental. Un vistazo a la vida de sus gentes, y al ambiente opresor de un estado totalitario. Pero aquí no sólo se ponen en cuestión las condiciones sociales y políticas de dicho estado. También estamos ante un proceso de evolución y maduración, dotado de mucha introspección, en el que vemos como la protagonista que da nombre al filme va evolucionando. Y esto es lo que da vida, da cuerpo y da sentido a una película que de lo contrario podría haber quedado en la crítica fácil. Hay más chicha que cortar, y está bien cortada y bien presentada en el plato. Con un rodaje cuidado, con un iluminación que reproduce los colores de las fotografías de la época, bien ambientada, nos sumimos no sólo en la época sino también en la personalidad de la protagonista. Todo ello sin sordideces gratuitas, con realismo sin dejar de preocuparse por los aspectos estéticos.

Ni que decir tiene que el trabajo interpretativo es fundamental en el éxito de la empresa, y en general nos encontramos con un trabajo actoral de muy alto nivel, con interpretaciones sobrias pero convincentes, en un trabajo parco en diálogos, todos ellos significativos, e importante en los gestos.

Sinceramente, ha sido una buena sorpresa que nos ha roto la racha de mediocridad que veníamos aguantando, y que nos hizo salir animados del cine, al mismo tiempo que preocupados por el riesgo constante de las sociedades en que vivimos de caer de nuevo en las trampas de los totalitarismos. La libertad tiene un precio, no es gratis; pero el precio que se paga por un orden ciego y arbitrario es todavía mucho mayor.

A mí me ha gustado y le pongo  4 estrellas: ****.

En todos los países, en todo el mundo, la gente saluda a los trenes al pasar.

En todos los países, en todo el mundo, la gente saluda a los trenes al pasar.

Barbara se queda pensativa tras ver a estos jóvenes; demasiado alegres, demasiado optimistas, tal vez vecinos occidentales,... una promesa de libertad...

Barbara se queda pensativa tras ver a estos jóvenes; demasiado alegres, demasiado optimistas, tal vez vecinos occidentales,… una promesa de libertad…

Esta tierra es mía (1943)

This Land is Mine, 1943

Jean Renoir, probablemente el director francés más reconocido e internacional de los años 30 y posteriores, se vio obligado a exiliarse a Estados Unidos tras la derrota francesa a manos alemanas. No lo tuvo fácil para hacer películas en tierras americanas. Pero tuvo la oportunidad de realizar este filme propagandístico protagonizado Charles Laughton que hace de pusilánime maestro de una ciudad de provincias de algún lugar de la Europa ocupada por los alemanes, probablemente Francia. Enamorado sin esperanzas de su compañera interpretada por Maureen O’Hara, la cual es novia de un funcionario de los ferrocarriles interpretado por Georges Sanders. A partir de aquí, el pobre maestro se ve involucrado en una historia con acciones de la resistencia y represalias nazis. Al final, todos encontrarán el lugar adecuado en ese mundo sin sentido, en guerra, y todos recibiremos gratuitamente una lección sobre los derechos humanos, en uno de los finales más emotivos del cine de propaganda políticobélica.

Ferroviariamente, ya he mencionado la relación de uno de los protagonistas, Georges Sanders, con la administración ferroviaria. Asistimos a algunas escenas de persecuciones entre los vías de una instalación ferroviaria. Recordemos que en las películas sobre la resistencia, el ferrocarril siempre tiene una gran presencia.

Hay quien afirma que es una película menor de Renoir, y que es demasiado propagandística, con personajes demasiado estereotipados… pero a mi me gusta, y el final, ese recitado de la declaración de los derechos del hombre ante la clase de niños en silencio, me sigue emocionando.

Para cualquier comentario mándame un mensaje.

Europa (1991)

Europa; 1991

Dirigida por: Lars von Trier.

Guion por: Lars von Trier y Niels Vörsel.

En EE.UU. la película es conocida como “Zentropa”.

Reparto: Jean-Marc Barr (Leopold Kessler), Barbara Sukowa (Katharina Hartmann), Udo Kier (Lawrence Hartmann), Ernst-Hugo Järegärd (Uncle Kessler), Erik Mörk (Pater), Jörgen Reenberg (Max Hartmann), Henning Jensen (Siggy), Eddie Cosntantine (Colonel Harris), Benny Poulsen (Steleman), Erno Müller (Seifert), Dietrich Kuhlbrodt (Inspector), Michael Phillip Simpson (Robins), Holgert Perfort (Mr. Ravenstein), Anne Werner Thomsen (Mrs. Ravenstein), Max von Sydow (Narrador).

Un joven americano de origen alemán llega a la Alemania de postguerra, en 1945. Su tío trabaja en la compañía ferroviaria Zentropa, en la que lo introduce como trabajador de los coches camas. A partir de ahí, la relación con la hija de uno de los dueños de la compañía, un mujer turbia y apasionada lo llevará a mezclarse en la compleja situación política de una Alemania ocupada, donde todavía están activos grupos filonazis.

Para los amantes del cine, nos encontramos ante una película compleja, repleta de simbolismos, con una fotografía mixta en blanco y negro y en color, propia de uno de los directores europeos más interesantes de los últimos tiempos. Lars von Trier firma películas siempre interesantes, y participa en el movimiento Dogma-95, que propone un cine libre de artificios y directamente metido en la relación de los personajes.

Para los amantes a los trenes, el ferrocarril aleman de postguerra es protagonista indiscutible, con algunas imágenes muy interesantes, especialmente hacia el desenlance de la película. No perderse tampoco la impresionante maqueta, propiedad del dueño de la compañía.

También es interesante comparar el planteamiento de esta película con Berlin Express. Os ofrezco también un comentario sobre las distintas visiones de la realidad que ofrece el cine.

Si tienes algún comentario que hacer, no dudes en mandarme un mensaje de correo electrónico.