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Las zapatillas rojas (1948)

The Red Shoes (1948)

Cuando vi recientemente la película de Aronofsky, Black Swan, comprobé en las crísticas que pude leer por ahí que había cierto consenso en situar como antecedentes o influencias de esta película dos filmes muy distintos. Uno de ellos es Repulsión de Polanski, en el que el elemento fundamental es la obsesión de la protagonista. El otro, es esta película que nos ocupa hoy, sobre la creación de una nueva estrella en el mundo del ballet con un final trágico. Decidí revisar ambos filmes. Lo que no esperaba al ver la película de Powell y Pressburger es que acabara en mi colección del ferrocarril en la historia del cine. Pero así es, y así os lo voy a contar.

Moira Shearer es la protagonista de la película, junto con las zapatillas rojas que dan nombre al cuento y al filme. La actriz estuvo realmente guapa y elegante, con su pelirrojo peinado a juego con el calzado

Sinopsis

Victoria Page (Moira Shearer) es una joven bailarina aficionada que, en la fiesta de estreno de un ballet de la compañía Lermontov, dirigida por el implacable Boris Lermontov (Anton Walbrook), es introducida por su influyente tía y obtiene una oportunidad para demostrar su valía, empezando por los teatros más modestos de Londres. Al mismo tiempo Julian Craster (Marius Goring) es un joven estudiante de composición, a quien su profesor a robado su trabajo haciéndolo pasar como original, para los ballets de Lermontov. Se presentará ante éste, y encontrará también la oportunidad para demostrar su valía. En un momento dado, el destino de ambos jóvenes confluyen. A Craster se le encomienda la composición de la música de un nuevo ballet basado en el cuento Las zapatillas rojas de Hans Christian Andersen. A Page, la retirada de la anterior prima ballerina por matrimonio, le ofrece la oportunidad de bailar el papel principal en el nuevo ballet. También será la ocasión para que ambos jóvenes se encuentren, se conozcan y se enamoren. Y para que se pongan los cimientos para el drama que evolucionará en paralelo al cuento de Andersen.

A la izquierda, un tren expreso con los elegantes coches de la Wagon-Lits está dispuesto en una estación parisina a la espera de salir hacia Montecarlo. A la derecha, recién conocidos, Page y Craster comienzan su idilio observando pasar los trenes bajo los balcones del hotel donde se hospedan en Montecarlo.

La película y el ferrocarril

Son diversas escenas las que tienen relación con el ferrocarril a lo largo de la película. Y advierto que el comentario puede desentrañar el final de la película, así que quien no se quiera enterar que no siga leyendo. La primera escena ferroviaria es cuando supuestamente la compañía de Lermontov aborda el tren expreso que les trasladará desde París a Montecarlo. En el andén se producen la despedida de Irina, la anterior prima ballerina, que se va a casar, mientras que el resto de la compañía saluda alegremente desde las ventanillas de unos vistosos coches que tienen todo el aspecto de pertenecer a la antigua Compagnie International de Wagon-Lits.

En una segunda escena, los dos insomnes protagonistas se reúnen en las balconadas del hotel donde se aloja la compañia en Montecarlo, y comienzan tímidamente una relación que acabará en enamoramiento. Mientras se asoman a la balconada, un tren pasa bajo ellos, del que sólo vemos la columna de vapor que deja en la noche su locomotora. La alegría que muestra la pareja en ese momento impide que me de cuenta de que los paralelismos no sólo se establecen con el cuento de Andersen, sino también con la tragedia de Anna Karenina.

La representación del ballet de Las Zapatillas Rojas es uno de los momentos clave de la película. Rodado con gran maestría y vistosidad, se sale de los límites del escenario teatral en el que se supone que se está representando, para ofrecer una muestra del mejor cine musical.

Una tercera escena nos muestra el diálogo entre Lermontov y Page en el lujoso compartimento del vagón de tren que está a punto de partir llevándose a la compañía, dejando atrás a la bailarina dispuesta a contraer matrimonio con Craster. Es uno de los últimos intentos de Lermontov por evitar la desafección de Victoria, tentándola con lo que más quiere en el mundo. La danza.

Finalmente, tras un tiempo separados, mientras Craster evoluciona como músico, Lermontov a conseguido atraer a Page de nuevo a la escena, y de nuevo a Montecarlo, ocasionando la separación de la pareja. Justo cuando Craster va a estrenar su obra en París, ciudad que abandona para hacer un útlimo esfuerzo para recobrar a su mujer. Esta situada en un dilema irresoluble, con la obertura del ballet sonando ya en el teatro, calzada con sus zapatillas rojas, echa a correr por los jardines, y se arroja por el balcón donde se enamoró del compositor en el momento en el que un tren pasa, consumándose la historia y sus paralelismos tanto con el cuento como la historia de Karenina.

A la izquierda, el tenso diálogo el coche ferroviario entre Victoria y Lermontov, cuando aquella decide abandonar la compañía por el amor al música, al que se opone el rígido director de la compañía, a quien debemos considerar también, de alguna forma, enamorado de la pelirroja bailarina. A la derecha, Craster corre junto al tren al que se ha arrojado Victoria, cuando la orquesta terminaba de interpretar la obertura del ballet que la hizo famosa.

Conclusión

La película hay que valorarla en dos dimensiones. Por un lado, el melodrama romántico que representan el trío protagonista, y que está cortado por los patrones del cine clásico de la época. No está mal, pero tampoco presenta aportaciones especiales respecto a otros filmes similares.

Por otro lado, hay que reconocer la maestría de The Archers a la hora de realizar buen cine, con unos plano y movimientos de cámara bastante poderososo, que se ponen de manifiesto especialmente en la filmación del ballet, que considero que es un ejemplo espléndido de cómo rodar un ballet, salvando las distancias de los medios técnicos de la época. Evidentemente, rodada en Technicolor pero en el restrictivo formato 1,37:1 de rigor en la época, pierde un poco de la espectacularidad que podría adquirir en un formato más alargado, como los que se llevan hoy en día. Pero a pesar de todo es un espectáculo visual y musical de lo más interesante.

Yo, debido sobretodo a la parte musical, me atrevo a recomendarla poniéndole 4 estrellas.

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Los paraguas de Cherburgo (1964)

Les parapluies de Cherbourg

Difícilmente se justifica la presencia de esta película entre mi listado de filmes con temática o interés ferroviarios. No lo es ni mucho menos, salvo por una bonita escena, en la que la pareja protagonista, Nino Castelnuovo y Catherine Deneuve, haciendo de jóvenes novios, casi adolescentes, se separan y se despiden por la obligación de él de ir durante dos años a hacer el servicio militar en Argelia en la estación de Cherburgo. Asistimos a la despedida de los dos jóvenes en la escalerilla del coche del expreso que transportará al chico hasta París. El expreso arranca, y la cámara se eleva tomando un plano casi cenital de la estación en el que aparece un automotor con el llamativo color rojo de los automotores franceses de época, y que contrasta con los tonos grises y apagados de los edificios ferroviarios y del expreso que parte.

La película, dirigida por Jacques Demy, fue muy original en su época, ya que es una película musical en la que todos los diálogos están cantados, aunque en playback, ya que las voces no corresponden a las de los intérpretes. Con una estética muy colorida, muy yeyé, este drama romántico puso en el candelero a la guapa Deneuve, que guapa y elegante como era se convirtió en la novia de Francia. O una de ellas, porque parece que en el país vecino este título se da con frecuencia por lo que se ve. La película tuvo bastante éxito, y permitió al director repetir la fórmula en otros filmes semejantes. Nos cuenta el romance entre un chico de 20 años a punto de ir al servicio militar en 1957, y una joven de 17 años, huérfana de padre, y cuya madre que lleva una tienda de paraguas que da nombre al filme, no ve con buenos ojos esta relación. Si añadimos un pretendiente adinerado, un embarazo no deseado, y la guapa aunque modesta cuidadora de la anciana tía del chaval, ya tenemos el drama montado.

Personalmente, esta película me produce sensaciones contrapuestas, ya que si bien me encanta ese aspecto un poco hortera de la época, los diálogos cantados continuados me cansan y me hacen perder la concentración. No obstante tiene sus méritos cinemtográficos y yo le pongo 3 estrellas (***). Es posible que no interese al común de los mortales de hoy en día, pero sí a quien se sienta curioso por el cine de otros tiempos.

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