Archivo de la categoría: Comedia dramática

Tomates verdes fritos (1991)

Fried Green Tomatoes

Me resulta relativamente extraño que esta película dirigida por Jon Avnet no haya aparecido antes en mi lista de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Porque indudablemente el ferrocarril tiene un papel esencial en las vidas de las protagonistas de este drama optimista, con tonos de comedia, basado en la novela título similiar, Fried Green Tomatoes at the Whistle Stop Cafe, de Fannie Flagg. Así que os paso a comentar esta interesante película.

Evelyn (Bates) y Ninny (Tandy) forjarán su amistad en la madurez, a través de la cual conoceremos el conjunto de la historia, y asistiremos a la trasformación de la mojigata e insatisfecha Evelyn.

Argumento

La película transcurre en dos momentos temporales. Por un lado, en los tiempos modernos, nos encontramos a Evelyn Couch (Kathy Bates), una infeliz ama de casa que junto con su marido Ed (Gailard Sartain) acude a una residencia a visitar periódicamente a una pariente. Allí conoce a una encantadora anciana Ninny (Jessica Tandy) con quien hace amistad y que le irá contando las historias de su juventud en el ahora abandonada población de Whistle Stop. Lo de stop viene por que el lugar se encuentra junto a la vía ferrea por la que pasaban abundantes trenes que eventualmente hacían parada en el lugar. En aquel lugar, en tiempos de la gran recesión de los años 30, vivía Idgie (Mary Stuart Masterson), una animosa y aventurera adolescente, que vivía feliz hasta que su hermano Buddy (Chris O’Donnell) a quien idolatraba es arrollado por un tren y muerto, lo cual hace que se retraiga del mundo y de las interacciones sociales. Esto es así hasta que Ruth (Mary-Louise Parker) la que fue novia de Buddy interviene y ambas forjan una gran amistad. Amistad que se ve en peligro cuando Ruth se casa con Frank Bennett (Nick Searcy) quien la maltratará. Huirá de él, y junto con Idgie regentará un café restaurante cuyas especialidades serán los tomates verdes fritos y las excelentes barbacoas. Pero Frank no dejará de ser una amenaza para las chicas, hasta que un día desaparecerá.

Idgie (Masterson) y Ruth (Parker) vivirán una historia de amistad en la película, aunque detrás de la cual siempre sospechemos que hay algo más que amistad, como queda más explícito, por lo que sé, en la novela de origen.

Interés ferroviario

Como ya hemos comentado, buena parte de la acción, en flashback, se desarrolla en una región rural, en Alabama, en el profundo sur. Un lugar peligroso para las mujeres con ansia de independencia y para las personas con la piel negra. Y allí asistimos al paso de los larguísimos trenes de mercancías que tradicionalmente han atravesado en el siglo XX los Estados Unidos. Durante la depresión, muchos de los vagones de estos trenes eran utilizados por las personas afectadas por el paro y la pobreza para desplazarse como polizontes de un lado a otro del país. En condiciones precarias, sin servicios higiénicos, sin agua ni comida, con el riesgo de ser cogidos por las fuerzas del orden o por los encargados del ferrocarril. Y en ese caso, en el mejor de los casos encarcelados, pero en muchas ocasiones simplemente apaleados. Asistiremos como algunas personas caritativas, en los lugares donde los trenes disminuían su velocidad, les suministraban comida y ropa. Un fenómeno que se ha visto en distintas películas.

Una de las escenas clave del filme, el momento en el que Buddy (O’Donnell) es arrollado por el tren, al quedar su pie atascado entre los raíles del ferrocarril. Y tenemos una bella imagen de cómo eran las líneas ferroviarias de antaño.

Interés cinematográfico

La película supuso una más que agradable sorpresa en aquel año 91. Recuerdo que fui a verla con un grupo de amigos, sin que tuviese referencias de la misma, ni buenas ni malas. Y que con ese título, no me atraía demasiado. Pero fue estupendo. Una ambientación magnífica en el profundo sur, unos personajes entrañables, un melodrama de los de siempre pero salpicado aquí y allí con tonos de humor, y excelentes interpretaciones, las de los personajes más jóvenes a cargo de intérpretes entonces muy poco conocidos, aunque hoy en día se han hecho mucho más populares. Es cierto que la película al parecer suaviza algunos de los temas peliagudos de la novela. En esta la relación entre las dos jóvenes protagonistas es de franco amor romántico, homosexual. Sin embargo, para muchos espectadores, la relación en el filme no pasa de ser una amistad cementada por el amor común al joven arrollado por el tren. En cualquier caso, una película altamente recomendable, a la que le tengo un especial cariño, y que no entiendo porque no había aparecido antes en esta colección.

Podemos reconocer en esta joven y llorosa Mary-Louise Parker a la cínica traficante de “maría” que la encumbraría 25 años más tarde como actriz televisiva. Sí, en gran medida por el excelente aspecto de la actriz a sus cuarenta y pico años.

Así pues sin duda una excelente película, a la que le otorgo 4 estrellas: ****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

Somers Town (2008)

Somers Town

Revisando al principio del fin de semana la oferta del servicio A la carta de Digital+, en la sección de comedia me encuentro este filme dirigido por Shane Meadows en el que, según la sinopsis, nos habla de la amistad entre dos adolescentes, uno de ellos polaco y aficionado a la fotografía. Así que la descargo para comprobar si puede entrar en mi colección de películas relacionadas con la fotografía. Y así es. Y también está relacionada con la historia del ferrocarril. Así que mato dos pájaros de un tiro.

Los protagonistas de la película con la guapa Maria, su interés romántico.

Sinopsis

En algún momento de la década de los 2000, nos encontramos a Tomo (Thomas Turgoose), un muchacho de Nottingham, que coge un tren con destino Londres. Huye de su entorno; busca un vida mejor en la capital. Y en la capital, en el barrio de Somers Town, en las cercanías de la estación de St. Pancras, vive y pasa su vida otro chico de edad similar, inmigrante polaco, Marek (Piotr Jagiello). Su padre (Ireneusz Czop) trabaja en la construcción, concretamente en la reforma de la mencionada estación de ferrocarril. El, mientras, pasa el tiempo con su cámara de fotos, tomando imágenes de lo que le llama la atención en el barrio. Tras la accidentada llegada de Tomo a la ciudad, en la que pierde todas sus posesiones en manos de unos gamberros callejeros, ambos adolescentes se encuentran y traban amistad. A escondidas, Marek aloja a Tomo en su apartamento. Juntos hacen trabajos para un extravagante vecino, Graham (Perry Benson). Y ambos se enamoran de Maria (Elisa Lasowski), la guapa camarera francesa de un local del barrio, por cuyas atenciones competirán.

Tomo llega a Londres desde las Midlands orientales, y queda impresionado por la inmensidad de la estación de St. Pancras.

Interés ferroviario

El barrio de Somers Town se encuentra enmarcado por las estaciones de St. Pancras y Euston al norte de la parte más céntrica de Londres. En la década de los 2000, la estación de St. Pancras recibió una profunda remodelación encaminada a convertirla en la terminal de los servicios de alta velocidad que comunican la capital británica con el continente mediante los servicios EuroStar, y otros que se abran en un futuro. La reforma de la estación, con su nuevo nombre de Estación Internacional de St. Pancras, se inauguró en noviembre de 2007. La película se estrenó en 2008, pero supongo que se rodó en las localizaciones propias y se ambientó en las obras de construcción de la reforma. Es el primer lugar que ve Tomo al llegar a Londres, y le impresiona, es el lugar donde trabaja el padre de Marek, y es también objeto del deseo de los dos muchachos, ya que allí se podrán coger los trenes que les podrán llevar con Maria, después de que esta se volviera a París.

Marek con su Zenit, fotografiando en el interior de St. Pancras.

Interés fotográfico

Marek es un muchacho introvertido, solitario. Que apenas ve a su padre un rato por las noches. Y mata el tiempo con la fotografía. Carga todo el día colgada de su cuello una cámara Zenit, probablemente una Zenit 12 o algún modelo derivado de ésta. Con ella toma fotografías de su entorno, y especialmente de Maria, de la que está enamorado. Las cámaras Zenit fueron unas cámaras soviéticas. A lo largo de su historia se fabricaron en diversos puntos de la extinta potencia, en las repúblicas de Rusia y Bielorrusia. En la actualidad, una empresa distinta de la original sigue ofreciendo productos con esta marca. El hecho de que unos inmigrantes polacos conservasen una cámara de origen soviético es perfectamente plausible, ya que estas cámaras, aunque también se comercializaron en occidente, fundamentalmente se vendieron en los países del bloque comunista.

A pesar de sus distintos orígenes y caracteres, la amistad que se va forjando entre los dos muchachos en el entorno de Somers Town es el eje sobre el que se forja la película.

Interés cinematográfico

Con apenas 70 minutos de duración, casi no podemos llamar a esta película largometraje. Orientado a más a dar una visión documental de un entorno social, ayudada por la historia ficticia entre los dos adolescentes, es rodada en blanco y negro, para engarzarla en tradicionales corrientes del realismo social en el cine. Sólo hay un pequeño epílogo al final del filme rodado en color, cámara en mano, como si fuese la grabación del viaje de los dos muchachos al París donde encontrarán a su Maria. Nunca sabremos si es un viaje que realmente se produce, o si es simplemente la plasmación en imágenes del sueño de los dos muchachos, que expresan por palabras hacia el final de la película, una vez que su amistad se ha consolidado.

Estamos ante una película sencilla, honesta, que no tiene ínfulas de superproducción, ni busca trascender más allá de exponer una realidad social, en un momento dado, en un lugar determinado. Y lo hace razonablemente bien. Ayudado además por el buen trabajo de los intérpretes. Por lo tanto, si os encontráis de alguna forma con este filme, no os importe echarle un vistazo; 3 estrellas: ***.

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El último tren (2002)

(El último tren, 2002)

En algunos países de Sudamérica se conoce como Corazón de fuego.

Esta película se me escapó incomprensiblemente cuando la proyectaron en las salas de cine en el momento de su estreno. En aquellos momentos, estaba comenzando a recopilar las películas de ambiente ferroviario, y estaba entusiasmado con la idea de añadir una reciente. Pero… no recuerdo bien los motivos… la quitaron de cartelera antes de que yo pudiera pasarme a verla. Y luego no se dio que la pudiese ver por televisión o vídeo hasta que recientemente la vi programada en la televisión por satélite, y la grabé. Y aquí está la cosa.

Esta película es una coproducción hispano-argentino-uruguaya, dirigida por el uruguayo Diego Arsuaga, que nos narra el intento desesperado de algunos jubilados, miembros de una sociedad de amigos del ferrocarril (amigos del riel, dicen en la película), por salvar a la Nº 33, una veterana locomotora de vapor que, tras ser restaurada por Jimmy Ferreira (Gastón Pauls), un empresario, va a ser vendida a unos estudios de Hollywood para realizar una película en la que probablemente acabará mal. Los veteranos amigos del ferrocarril darán un golpe de mano, robando la locomotora con la ayuda de un antiguo maquinista, Pepe (Federico Luppi), exiliado español republicano, y lanzándose con ella “a toda velocidad” por una antigua línea abandonada de ferrocarril, en una huida sin esperanza de las fuerzas de policía que les persiguen. El ideológo de la acción es El Profesor (Héctor Alterio), y el desastroso encargado de la logística es Dante (José Soriano), a quienes se unirá un niño amigo de PepeGuito (Balaram Dinard).

La película se ve con agrado, a pesar de que la historia tenga unas pretensiones limitadas. Básicamente, en la huida a través de las bellas llanuras uruguayas, magníficamente fotografiadas, con un tono de western que acompaña las formas de la vieja “vaporosa”, mientras luchan por preservar la dignidad y la existencia en suelo patrio de la antigua locomotora, los personajes se tienen que enfrentar a su propia realidad. La nostalgia que atenaza a Pepe, de un pasado no siempre correctamente recordado en su añorada España y en sus años jóvenes en el Nuevo Mundo. Esa angina de pecho que atenaza el gran corazón del Profesor, pero que se resiste a “ser desguazado” sin hacer algo grande primero. Esos olvidos, esos “despistes” de Dante, escapado de la residencia para personas mayores donde se vive, que esconden la terrible visita del “maldito alemán que nos esconde todas las cosas“. No falta esperanza al final del filme, pero no deja básicamente de ser éso; una película nostálgica.

Ferroviariamente, el interés de la película es obvio. Además de los protagonistas humanos, la protagonista principal es la O&K 0-6-0T Nº1 de 1912, que perteneció a la Administración Nacional de Puertos, según nos informa la Wikipedia, caracterizada como C2T Nº33. Por lo que se puede deducir que se trataba de una modesta locomotora para maniobras en zona portuaria con un esquema de ruedas 030, y con un tender añadido (Equivalente en Europa al sistema americano que indica que es una 0-6-0; en notación europea se cuentan ejes y en la americana ruedas. En este caso, el primer 0 indica ningún eje o rueda portantes delanteras, el 3 ó el 6 indican 3 ejes o 6 ruedas motrices centrales que funcionan conjuntamente, y el segundo 0, ningún eje o rueda portante trasera). También nos sirve para contemplar la infraestructura de una vieja línea de ferrocarril secundario abandonada, con su variedad de depósitos de agua, estaciones y otras infraestructuras.

Resumiendo, de obligada contemplación para el amante del ferrocarril, esta “road movie“,… perdón “rail movie” agradará a la mayor parte de los espectadores. Creo.

Para cualquier comentario mándame un mensaje.

El andén (1957)

El andén, 1957

En un canal especializado en cine español de los que emiten vía satélite, aparecía programada para esta película un película de tan ferroviario título. Así que no pude reprimirme, programé su grabación ya que la emitían en un horario intempestivo. Y esta sobremesa la he visto. Total 70 minutitos de cine patrio en blanco y negro y cuya acción transcurre en un 90% en una estación de tren, dirigido por Eduardo Manzanos Brochero.

Nos encontramos en un pueblo ficticio de Castilla durante los años 50. La maravilla tecnológica de la época es el Talgo, tren de diseño español que daba prestigio a la casposa Renfe de posguerra. Y este tren pasa regularmente, a gran velocidad y sin parar nunca, por la estación del pueblo, lo cual congrega a todo el vecindario, constituyendo el acontecimiento social por excelencia, donde todos se relacionan entre sí. El jefe de estación (Jesus Tordesillas) es un veterano funcionario que lleva 40 años en el puesto. Vive con su guapa sobrina (Marisa de Leza), y le acompaña en el trabajo un joven factor un poco desastrado y buen jugador de cartas (José Luis Ozores). En el pueblo hay tensión por la construcción de un ramal ferroviario que servirá a la serrería del pueblo, principal fuente de riqueza del lugar, que dejará sin trabajo a los carreteros que acarrean los troncos recién cortados en el monte para su procesado. Además, el cabecilla de los carreteros (José Bódalo) está coladito por la sobrina del jefe de estación, que tambien es pretendida por el refinado ingeniero que dirige la obrar ferroviaria. Por lo tanto, la rivalidad es doble. Mientras tanto, el jefe de estación recibe la notificacion de su jubilación forzosa. Y mientras media entre todas las partes en conflicto, toma la decisión de parar al Talgo por una vez en la pequeña estación rural, para que sus vecinos puedan admirar la maravilla tecnológica de cerca.

Ferroviariamente, el interés es evidente. Aunque no se ven planos generales de la estación, lo que me hace suponer que no está rodada en una instalación ferroviaria real, sí que aparecen imágenes de diversos vehículos sobre railes muy venerables. El primero de todos uno de los tradicionales correos con algunos “costas”, coches de madera heredados por Renfe de la antigua MZA, y una locomotora-ténder que no puedo identificar, probablemente alguna 141, y que aparece circulando con el depósito de combustible y agua por delante. Además de otros sin facil identificación, la estrella del filme es el Talgo II (ver imagen del conservado en el Museo del Ferrocarril de Delicias), primer modelo de Talgo en servicio comercial, que en aquella época hacía el trayecto entre Madrid y Hendaya a la “vertiginosa” velocidad máxima de 120 km/h.

Cinematográficamente, la película no es gran cosa. Aunque no de forma muy descarada, no deja de formar parte del cine “oficial” de la época, donde en los sencillos pueblos castellanos todos son nobles aunque un poco brutos, con gran respeto al cura, con un alcalde más o menos chusco, y muy buen corazón y sentimientos. Y muy trabajadores. Y con patrones que quieren mucho a los brutos de los obreros pobres. La utopía franquista por excelencia. Pero apetece ver a intérpretes ya desaparecidos, como Bódalo, a quien vi decenas de veces en el Estudio 1 de mi infancia, o a al mejor de los Ozores de la época. Si alguien quiere ver algo con enjundia que se busque la ya comentada en estas páginas Los jueves, milagro.

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Vías cruzadas (2003)

The Station Agent, 2003

El director Tom McCarthy, cineasta independiente poco conocido y poco frecuente en las pantallas más comerciales, firma una película de carácter intimista sobre la soledad, representada por tres personajes, aparentemente con poca cosa en común. Como eje central, un hombre con un enanismo hipofisario, que se siente fuera de lugar en el mundo por su defecto físico. Junto a él, una mujer entrando en la madurez que sufre las consecuencias de una tragedia familiar, y un joven hispano, a cargo de una camioneta de comida rápida.
Ferroviariamente, nos encontramos que Fin, nuestro pequeño e introvertido amigo es un “railfan” norteamericano. Al principio de la película, nos lo presentan ayudando a un viejo afroamericano en una tienda de modelismo ferroviario, en la que un grupo de fanáticos del ferrocarril se reune para visualizar las películas de vídeo de los “cazadores de trenes”. A la muerte de su viejo amigo, se encuentra con que le ha legado en su testamento una vieja estación de su propiedad, en una zona rural de Nueva Jersey, abandonada del uso ferroviario, y a la que se muda, para vivir su soledad. En este entorno de vías vivas y muertas, de puentes ferroviarios, de coches y “cabooses” abandonados, se desarrolla la melancólica relación entre los tres protagonistas.

Mucho ferrocarril “made in America”.

A mí me gustó. Pero si sois de los que os gustan sólo las películas tipo “spiderman”, absteneros.

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