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El tren del infierno (1985)

Runaway Train

La película me la recomienda vivamente un buen amigo en cuyo criterio cinematográfico confío en un grado elevado. Aunque si a mí me cuentan el argumento de la película, normalmente no me interesaría gran cosa. Salvo por incluirla en esta colección sobre el ferrocarril en el cine. En cualquier caso, y dejando de lado el estúpido título que le pusieron en España al filme, me he visto esta película dirigida por Andrey Konchalovsky, cuyo guion está basado en otro que originalmente escribió Akira Kurosawa. Ahí es nada.

El ominoso tren protagonista, que ya se ha llevado por delante un "caboose" (furgón de cola) que no se ha apartado a tiempo.

El ominoso tren protagonista, que ya se ha llevado por delante un «caboose» (furgón de cola) que no se ha apartado a tiempo.

Argumento

La película nos narra la huida de una prisión de alta seguridad en Alaska, rodeada de nieve y glaciares, de dos peligroso presos interpretados por Jon VoightEric Roberts. Tras salir de la prisión, con el fin de salir del estado, se introducirán de polizones en un tren. Pero el maquinista sufrirá un infarto, y caerá muerto del tren cuando se pone en marcha, sin lograr frenarlo antes de tan desgraciado evento. A partir de ahí viviremos las peripecias de los administradores del ferrocarril por parar el tren sin organizar una catástrofe, del director de la prisión, un tipo muy malo, que los quiere coger y matar, y de los dos fugados que también tendrán interés en salir con vida del maldito tren. En el que curiosamente aparece de repente una mecánica del ferrocarril, interpretada por Rebecca De Mornay, que también quiere salir de ahí viva, sin que se estrelle el tren, o la maten o la violen los malos.

La guapa, que no sale demasiado guapa, poniendo cara de susto.

La guapa, que no sale demasiado guapa, poniendo cara de susto.

Interés ferroviario

Bueno, indudablemente todo el del mundo. No es frecuente ver un tren de cuatro locomotoras, es decir un tren formado por una locomotora principal y que arrastra a otras tres, que pueden o no aportar esfuerzo motor. En este caso, por lo que se desarrolla en la película sí. La película está ambientada en Alaska, y los materiales son de Alaska Railroad (ARR). Es cierto que todo el material aparece camuflado, sin rótulos y sin las libreas de la compañía. Esta no quiso que su nombre se viera involucrado con un tema de catástrofes ferroviarias. Mal yuyu. H encontrado por ahí a un británico que según confiesa, tras pasar incontables horas viendo una y otra vez la película, ha identificado las cuatro locomotoras involucradas, que son diversas; números 3010, 1500, 1801 y 1810. Los británicos y su afición al «trainspotting«. En cualquier caso, el ir con un sobrio color negro o gris oscuro acompaña al aspecto ominoso que dan al destino de los protagonistas.

De todas formas, hay cuestiones que no me quedan claras desde el punto de vista ferroviario. Voy con la más gorda. ¿Acaso estas locomotoras no llevan palanca de hombre muerto? Este es un sistema de seguridad cuyo fin es el de detener el tren en caso de que el conductor pierda la consciencia o por algún motivo deje abandonada la cabina. Parece que estas locomotoras de la película no tenían este sistema. O a los guionistas no les interesaba.

El protagonista casi absoluto es Jon Voight, que da vida a un canalla de mucho cuidado convertido en héroe de la película. Porque al final, este ladrón, asesino, etc,... pues te cae bien, oye.

El protagonista casi absoluto es Jon Voight, que da vida a un canalla de mucho cuidado convertido en héroe de la película. Porque al final, este ladrón, asesino, etc,… pues te cae bien, oye.

Eso sí, colabora con entusiasmo a las escenas que ponen a prueba tu "suspensión temporal de la incredulidad" necesaria cuando afrontas una obra de ficción.

Eso sí, colabora con entusiasmo a las escenas que ponen a prueba tu «suspensión temporal de la incredulidad» necesaria cuando afrontas una obra de ficción.

Interés cinematográfico

A ver. Esta película tiene en su historia inconsistencia de un tamaño como de aquí a Pernambuco. Algunas de carácter ferroviario. Otras simplemente argumental. Todavía no sé qué pinta De Mornay, entonces relativamente desconocida todavía, metida en este embrollo. Si ni siquiera sale de tía buena. Ni hay tensión sexual no resuelta, ni nada. Por poner un ejemplo… De todas formas, asumimos que todos es un gigantesco macguffin que no tiene más sentido que el de proporcionar un notable entretenimiento al espectador. Los dos protagonistas masculinos lo hacen bastante bien. De hecho, creo que hasta fueron candidatos a los óscar. Pero bueno. En general, no es el tipo de película que me entusiasme en exceso.

Yo sólo le pongo 2 estrellas: **, aunque a la película no le faltan aficionados. Incluido el buen amigo que me la recomendó.

El tema de la persecución del director de la prisión me parece de lo más flojito, buscado con la única excusa de sacar una persecución en helicóptero. Pero no tiene mucho sentido desde distintos puntos de vista... creo.

El tema de la persecución del director de la prisión me parece de lo más flojito, buscado con la única excusa de sacar una persecución en helicóptero. Pero no tiene mucho sentido desde distintos puntos de vista… creo.

Asalto al tren Pelham 123 (2009)

The Taking of Pelham 123 (2009)

Unos dicen que es un remake del filme de 1974, que yo no he visto, otros que es una película nueva basada en la novela en la que se basó la anterior, y otros que es una re-imaginación de la historia. En mi opinión, probablemente sólo es un producto más de esa combinación tan habitual actualmente en Hollywood: quieren hacer dinero, pero no quieren o se atreven a pagar ideas nuevas y originales. Pero en cualquier caso, sin duda alguna es una película de ambiente ferroviario.

Unos tipos muy malos secuestran un tren del metro de Nueva York, que lleva como código Pelham 123 (el tren que sale de la estación terminal de Pelham a la 1:23 de la tarde). El jefe de los malos se parece un montón a John Travolta. Controlando esa sección del metro esta un empleado caído en desgracia por haber aceptado un presunto soborno, y que tiene un sospechoso parecido con Denzel Washington, pero más gordo. Los malos piden 10 millones de dólares, aunque como explica el alcalde, que es clavadico a James Gandolfini, en realidad su negocio está en hacer oscilar la bolsa para hacerse con una millonada más grande mediante una operación que no he entendido del todo. Por cierto, también está por ahí un policía que pretende hacer de negociador, con poco éxito, que es como John Turturro, pero en soso. Y bueno… pasan las balaceras, las persecuciones y las cosas que pasan en las películas de Tony Scott, que es el director, peguen o no peguen con la historia.

Desde el punto de vista ferroviario, tenemos abundancia de escenas tomadas en el metro de Nueva York, tanto en sus subterráneos como en los recorridos al aire libre. También tenemos un vistazo a una sala de control del metro, que desconozco si es realista o no, pero no está mal.

Esta película no tiene nada de original. Es un producto de entretenimiento más, como muchos otros que se hacen, con unas fórmulas de realización muy machacadas. Los actores hacen los mismos papeles que ya han hecho mil veces, y que no les quedan mal. Pero la película no tiene más interés que el de pasar una tarde en casa un domingo, cuando en la calle hace frío y no hay nada mejor que hacer. Yo le pongo 2 estrellas (**).

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).