La gran evasión (1963)

The Great Scape, 1963

Hace unos días, pasaba yo la tarde en el apartamento de unos amigos en un pueblo del Pirineo. Habíamos salido a dar un paseo por el bello espectáculo de las montañas vestidas con los colores del otoño, pero ya oscurecía, y como había tomado algo de vino en la comida y un chupito de orujo, decidí esperar para más seguridad hasta que se eliminasen los vapores del alcohol etílico para más seguridad en la conducción de vuelta a Zaragoza. El caso es que alguien conectó el televisor, y allí estaba, una de las películas más emitidas por la caja tonta. Las aventuras de los aviadores aliados en un stalag luft alemán, tratando de burlar las barreras del campo para iniciar la huida. En un principio, no se me ocurrió pensar en este filme como en una película ferroviaria, pero cuando los prisioneros han escapado, muchos de ellos utilizan el ferrocarril como medio de evasión, y empecé a fijarme en las incongruencias que se veían en la película. Y al final, tras pensarlo unos días, he decidido incluirla en mis listado de películas relacionadas con el ferrocarril.

Como ya he comentado en el párrafo anterior, la película dirigida por John Sturges nos cuenta un intento de evasión por parte de los internos aliados de un campo de prisioneros alemán para militares de aviación. Tras una serie de planes en general poco exitosos, se deciden por la construcción de un tunes que los lleve hasta una arboleda cercana, desde donde intentarán alcanzar por diversos métodos las fronteras externas de la Alemania nazi. Algo difícil dado la amplia extensión que ocupó esta en los momentos de mayor expansión militar. Aunque se diversifican en distintos medios de transporte que incluyen, caminar, camiones, motocicletas, bicicletas o barcas, muchos de ellos utilizarán el ferrocarril para ir avanzando. Desgraciadamente, la mayor parte de ellos volverán a ser apresados, y sólo unos poco conseguirán la libertad.

Ferroviariamente, hay numerosas escenas filmadas en la línea ferrea entre Múnich Hamburgo, preferentemente en la región bávara. Con la utilización preferente de pequeñas locomotoras-tender para los trenes de pasajeros que van tomando los prisioneros. No puedo precisar si esto fue así porque fue el material que las autoridades ferroviarias alemanas pusieron a disposición de los productores, o porque alguien les asesoró de que esto fue así durante la guerra. Lo cual es probable, ya que las locomotoras más potentes probablemente se utilizaron para el esfuerzo de guerra al que quedó subordinado el transporte civil. Percibí durante la visualización algunas incongruencias. Por poner un ejemplo, muchos de los coches de pasajeros utilizado llevan en sus laterales el logotipo DR de la Deutsche Reichsbahn, que era el nombre de la compañía estatal de ferrocarril en tiempo de la Alemania nazi y la guerra mundial. Sin embargo, tras la guerra, sólo los ferrocarriles de la República Democrática de Alemania mantuvieron ese nombre, mientras que la recién nacida República Federal de Alemania renombró sus ferrocarriles como Deutsche Bundesbahn, siendo su logotipo DB. Pues bien, muchos de los vagones de mercancías que aparecen en la película llevan esta última inscripción, lo cual es un manifiesto anacronismo.

No he mencionado los actores principales del filme, aunque para muchos serán conocidos. Es una película coral, y creo que lo mejor será que cada cual los consulte en el enlace a IMDb que situado al principio de este artículo. Aunque no quedará más remedio que mencionar al carismático Steve McQueen con su motocicleta en la improbable frontera germano-suiza representada en la película.

Como resumen diré que es una película tremendamente entretenida, aunque desfasada en cuanto a su representación del hecho bélico, muy superada por las más recientes producciones con esta temática. No obstante, hace un esfuerzo por adaptar un hecho real sucedido en el Stalag Luft III, en el que los hechos fundamentales fueron similares, incluidas las 50 ejecuciones sumarísimas por orden de Hitler. Sin embargo los personajes particulares son relativamente inventados. Sólo tres presos de los casi 80 que escaparon pudieron alcanzar la libertad. A pesar de los signos de envejecimiento, de ciertas libertades geográficas, y de algún que otro anacronismo o inverosimilitud, la película es una de esas que, simplemente, hay que ver alguna vez en la vida.

Ah. Dos cuestiones. Una. No tiene que ver con ferrocarriles, pero mi película favorita de campos de prisioneros es Traidor en el infierno (Stalag 17). No hay que perdérsela. Dos. Me está costando un montón encontrar imágenes de la película con trenes.

Para cualquier comentario, Carlos Carreter.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: